Dos de las metodologías más utilizadas para traducir la estrategia en acción tienen diferencias importantes. Te explicamos cuándo usar cada una y cómo combinarlas para maximizar la ejecución estratégica.
Uno de los grandes desafíos de la planeación estratégica no es definir la estrategia, sino ejecutarla. Estudios del sector indican que entre el 60% y el 80% de las estrategias empresariales fracasan en la implementación, no en el diseño. Las metodologías de seguimiento estratégico como OKRs y Balanced Scorecard nacen precisamente para resolver ese problema.